LOS VENCEJOS

Los vencejos, migradores que vienen desde África a nuestras ciudades a reproducirse, forman parte de la biodiversidad urbana. Son aves protegidas por las leyes europeas, nacionales y por convenios internacionales, sin embargo, también sufren un maltrato al preferir los hábitats urbanos para nidificar y encontrarse con problemas derivados de factores humanos, como una disminución de los lugares donde antes anidaban, que están siendo destruidos o taponados. 

Las obras en edificios impidiendo la entrada cuando éstos ya han comenzado la nidificación no es algo insólito, por desgracia, aunque son casos de maltrato animal denunciables por dificultar la supervivencia de especies protegidas. No solo necesitan ayuda ciudadana para encontrar esos lugares para anidar, por ejemplo, colocando cajas nidos en nuestros balcones, sino también socorriéndolos cuando por el calor, los polluelos se tiran antes de poder volar, algo frecuente por el aumento generalizado de las temperaturas. 

La falta de respeto por las aves, independientemente de su especie y, en general, de una cultura rica en valores que fomenten la convivencia en las ciudades, las convierte en lugares menos solidarios. Esa falta de respeto por la naturaleza y de empatía por los seres sintientes que componen fauna urbana, lógicamente, acaba perjudicando a las aves, estén o no protegidas, como es el caso de los vencejos, las golondrinas, los aviones o las cigüeñas. 

Aunque por lo general, los centros de recuperación no las rechazan ni matan con la misma facilidad que las aves no protegidas legalmente, el enfoque de estos centros sigue siendo especista, por lo que no se lucha por cada vida como un valor en sí mismo sino como ejemplares de una especie considerada beneficiosa o perjudicial para la biodiversidad.

Una iniciativa de:

Una iniciativa de:
Mesas de Bienestar y Defensa Animal de Madrid, MALP, Corazón de paloma y SOScotorras.