
Aunque ha sido una reciente noticia, desde hace años, el Gobierno del Principado de Asturias prosigue con la matanza de cormoranes para responder a la petición de los pescadores deportivos que las acusan de comerse los salmónidos que ellos quieren pescar, sin ningún estudio que lo demuestre.
Más bien ocurre lo contrario, pues el descenso de cormoranes no ha supuesto la recuperación de éstos y los estudios científicos elaborados por INTERCAFE (Interdisciplinary Initiative to Reduce Pan-European Cormorant Fisheries Conflicts) demuestran que el declive los salmones salvajes y truchas en los ríos asturianos ocurre de forma acentuada desde mediados del siglo pasado, mucho antes que surgiera este conflicto con los cormoranes, que también está reduciéndose en Asturias y toda Europa.
La petición de cese de la matanza de cormoranes, a nivel mediático se encuentra sesgada por un enfoque conservacionista y especista, liderado por organizaciones que no luchan por seres sintientes que, como los cormoranes, también sufren matanzas y a cuya demonización contribuyen, como las cotorras o las palomas.
Por lo tanto, no se pide su respeto fundamentalmente por importar cada vida o por el derecho a la vida de los cormoranes ni por considerarse una crueldad sino alegando que constituye un ataque a la biodiversidad por la acción humana. Sin embargo, en este listado la elección de los cormoranes como candidatos a las aves más maltratadas del año obedece a un enfoque antiespecista y animalista que no es incompatible con la preservación de la biodiversidad, pue podría encajar en un conservacionismo compasivo.