LAS GAVIOTAS

 
Las gaviotas también son habituales en las listas de especies cinegéticas, pero no solo mueren de forma masiva por la caza. En las poblaciones cercanas a la costa,  además de la caza, intervienen empresas privadas o los municipios las consideran plaga cuando se considera que "intimidan" al seguir su instinto de buscar alimento o proteger a sus crías o "molestan" por generar ruido y "suciedad".


Lejos de buscarse soluciones bioéticas, se pone en marcha medidas que no respetan a las aves, como la destrucción de nidos con crías y matar a ejemplares adultos, aunque no son aves peligrosas que ataquen a las personas. Entre otras razones, porque no tienen garras ni atacan con su pico, pero son animales muy inteligentes, que utilizan el vuelo intimidante solo si se sienten en peligro.

En ocasiones, se declaran de manera expresa ineficaces programas de exterminio que, como ocurre con otras especies y medidas en general de maltrato animal institucionalizado, se costean con los impuestos de la ciudadanía.

Desde los Ayuntamientos se las demoniza y se toman medidas letales mediante la supresión de nidos y de aves recién nacidas o de adultos, pero no sirve de nada porque las aves hacen puestas de reposición, cambian de sitio e incluso, al eliminar adultos se da paso a la llegada de subadultos. Otro método es la retirada de huevos o su tratamiento con parafina para que la gaviota, en vez de volver, busque otra zona para anidar. La parafina es también un maltrato animal.

Sólo existe una solución, reducir su acceso a los contenedores de basura y vertederos, pero también acabar con el despilfarro de los descartes pesqueros, que solo en la UE suponen 3.000 toneladas diarias tiradas al mar. Y sobre todo, plantear cualquier medida basada en el respeto y el principio de la convivencia. 

Una iniciativa de:

Una iniciativa de:
Mesas de Bienestar y Defensa Animal de Madrid, MALP, Corazón de paloma y SOScotorras.